La Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Austral de Chile, Sede Puerto Montt, se encuentra finalizando un exitoso ciclo de preprácticas estivales en el Centro de Salud La Colina. Esta instancia voluntaria y supervisada está dirigida a estudiantes que han completado su cuarto año de formación, permitiéndoles un acercamiento temprano y seguro a la realidad profesional antes de iniciar su etapa de internado clínico.
El programa se desarrolla en áreas fundamentales como comunicación infanto-juvenil, audiología, equilibrio y voz, integrando la teoría académica con la práctica asistencial directa. Según explica el tutor de la unidad de Otorrinolaringología, Andrés Navarro, estas pasantías son clave para fomentar la responsabilidad ética y permitir que los alumnos afinen habilidades esenciales como el trato respetuoso, la realización de anamnesis y la toma de decisiones basadas en la evidencia científica.
Desde la perspectiva de los participantes, esta experiencia representa un puente vital hacia el mundo laboral. Pia Igor Vera, estudiante de quinto año que participa en este ciclo, destacó el valor de la rotación por distintas especialidades al señalar que durante diciembre estuvo en el área de Infanto-Juvenil, donde pudo realizar planificación de sesiones semanales, trabajar terapéuticamente de forma directa con los usuarios y realizar evaluaciones de lenguaje y de habla.
La estudiante, quien actualmente se desempeña en el área de audiología realizando evaluaciones audiológicas y vestibulares, valoró profundamente el impacto de esta formación en su carrera profesional. «Siento que esta es una gran oportunidad para mí, ya que uno lo que es la teoría con la práctica real, y me deja mucho más preparada para enfrentar mi internado que comienza este año», afirmó Igor Vera.
Esta visión es compartida por la fonoaudióloga Claudia Aguilera Suzuki, quien resalta que los estudiantes ganan una seguridad significativa en la entrevista clínica y en el vínculo con las familias. Al cerrar este ciclo, la UACh destaca a estudiantes como Natasha Vargas Paillaleve, Luis Ñancupil Toledo y Oriana Vega Flores, quienes junto a Pia Igor han contribuido al territorio con atenciones de calidad, preparándose para los desafíos de la salud pública con una sólida base humana y técnica.