

Cada 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Audición, una fecha que nos invita a reflexionar sobre un sentido que, muchas veces, damos por sentado. Escuchar no es solo percibir sonidos: es comunicarnos, emocionarnos, aprender, trabajar y participar activamente en la vida. Sin audición, muchas de esas experiencias se ven limitadas o, incluso, se pierden.
Lo preocupante es que los problemas auditivos suelen avanzar de manera silenciosa. Subir el volumen del televisor, pedir constantemente que repitan lo que dicen o evitar reuniones sociales por dificultad para seguir una conversación son señales tempranas que solemos normalizar. Sin embargo, no deberíamos hacerlo. La detección oportuna puede marcar una diferencia enorme en la calidad de vida de una persona.
Hoy contamos con tecnología, tratamientos y estrategias de rehabilitación que permiten reconectarse con el entorno, recuperar seguridad y volver a disfrutar de conversaciones que parecían perdidas. No obstante, tan importante como rehabilitar es prevenir. Vivimos expuestos a altos niveles de ruido: audífonos a volumen elevado, ambientes laborales ruidosos, conciertos, maquinaria, tránsito urbano. El daño auditivo por ruido es acumulativo e irreversible, pero también es prevenible.
Pequeñas acciones pueden generar grandes cambios: bajar el volumen de los dispositivos, utilizar protección auditiva cuando corresponde, respetar los descansos sonoros y realizar controles periódicos. Cuidar nuestros oídos no requiere grandes sacrificios, sino conciencia y responsabilidad.
En una sociedad que valora la inmediatez, la hiperconectividad y el ruido constante, pocas veces nos detenemos a pensar en el impacto que esto tiene en nuestra salud auditiva. Sin embargo, perder audición no solo implica dejar de escuchar sonidos, sino también enfrentar barreras sociales, laborales y emocionales. El aislamiento, la inseguridad y la frustración suelen acompañar a quienes no reciben apoyo oportuno.
Por eso, en este Día Mundial de la Audición, la invitación es clara: tomar conciencia activa sobre el cuidado de nuestros oídos. La audición no es un lujo, es un derecho y una herramienta fundamental para nuestra vida social, familiar y laboral.
Asimismo, es importante reconocer el trabajo de quienes resguardan nuestra salud auditiva: médicos otorrinolaringólogos, fonoaudiólogos, tecnólogos médicos y otros profesionales que cumplen un rol clave en la evaluación, diagnóstico y tratamiento. Su labor permite que miles de personas mantengan o recuperen su vínculo con el mundo sonoro.
De manera especial, destacar el compromiso de la Unidad de Otorrinolaringología del Centro de Salud La Colina de la Universidad Austral de Chile, Sede Puerto Montt, cuyo trabajo diario refleja vocación, responsabilidad y cercanía con los pacientes.
Escuchar es vivir. Cuidar nuestra audición es cuidar nuestra historia, nuestras relaciones y nuestro futuro. Que este 3 de marzo no sea solo una fecha en el calendario, sino una oportunidad para comenzar —o reforzar— el compromiso con nuestra salud auditiva.
Andrés Navarro Vidal
Fonoaudiólogo
Unidad de Otorrinolaringología
Centro de Salud La Colina
Universidad Austral de Chile, Sede Puerto Montt