

En la actualidad, de acuerdo con el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) y la Asociación de Sordos de Chile, existen aproximadamente 800 mil personas sordas o con hipoacusia. Podemos pensar que ha habido avances en este ámbito; sin embargo, las comunidades sordas a nivel nacional aún sienten que existe desconocimiento sobre su lengua y cultura visual, lo que va en desmedro de la educación de las nuevas generaciones de niños, niñas y jóvenes sordos.
Persisten también mitos y confusiones en torno a la lengua. ¿Es lengua o lenguaje de señas chilena? Es una expresión que leemos en redes sociales y escuchamos en televisión y radio. Lo correcto es Lengua de Señas Chilena, pues el lenguaje es una capacidad universal del ser humano, mientras que la lengua pertenece a una comunidad específica, en este caso, la comunidad sorda.
¿Dónde aprenderla? En espacios que incorporen a personas sordas, quienes son nativas de su lengua y la conocen ampliamente. Lo interesante es que para aprenderla no debemos viajar ni obtener una visa; basta con acercarnos a asociaciones de sordos, clubes deportivos u otros espacios donde se reúne la comunidad sorda. ¿No les parece increíble? Está cerca y es accesible; solo depende de nosotros querer aprender.
La Lengua de Señas Chilena es hermosa y, en conjunto con la expresión facial y corporal, tiene la capacidad de transmitir mensajes a quienes la conocen. A más de 10 años de haber sido reconocida, la comunidad sorda logró, a través de la Ley 21.303, que fuera reconocida como patrimonio cultural intangible de la comunidad sorda chilena y no solo como una lengua natural.
¿En qué nos falta avanzar? La verdad, en aprenderla, de manera que podamos preguntarle directamente a la comunidad sorda cuáles son sus propias necesidades, porque son ellos quienes mejor saben cuáles son.
Por: Dra. Karina Muñoz, directora del Magíster en Atención a diversidad en Contextos Educativos, UACH Sede Puerto Montt.